Sebastián Martínez - 18/02/2026
Las despedidas suelen estar llenas de ruido, abrazos y discursos. Sin embargo, en la última noche de John Cena sobre un ring de WWE, bastó una sola frase para cerrar un círculo que llevaba abierto más de dos décadas. Y esa frase vino de William Regal.
En su reciente aparición en el podcast No Contest Wrestling, Cena habló con especial cariño de la influencia que tuvo Regal en sus primeros pasos dentro de la compañía. Siempre confesó su admiración por ese estilo europeo, técnico y físico, que también representaban nombres como Fit Finlay. Para él, Regal era una referencia.
En sus inicios, todavía lejos de convertirse en la gran cara de la empresa, Cena se acercó a Regal tras un dark match buscando una opinión honesta. La respuesta fue directa, sin adornos.
Chaval, si te compras unas botas, al menos parecerás un luchador de verdad.
En aquel momento, el joven Cena interpretó el comentario de forma literal. Pensó que la solución pasaba simplemente por invertir en unas botas de wrestling. Con el tiempo entendió que el mensaje era más profundo: invierte en ti mismo, en tu presentación, en cada detalle que construye tu identidad sobre el ring.
Lo realmente significativo llegó el día de su retirada. Tras caer por sumisión ante Gunther en diciembre de 2025, Regal se acercó entre el ajetreo del backstage y le susurró una frase que actuó como respuesta a aquella conversación de hacía 25 años: incluso sin botas, seguía siendo un luchador de verdad.
Para Cena, ese momento simbolizó algo más que un elogio. Fue la confirmación de un recorrido completo, desde el novato que buscaba validación hasta el veterano que ya no necesitaba demostrar nada. Una sola frase, repetida con intención décadas después, selló una carrera que dejó huella tanto dentro como fuera del cuadrilátero.
Ahora, ya retirado de la competición, Cena continúa expandiendo su presencia en otros ámbitos, desde proyectos televisivos hasta el cine. Pero incluso en esa nueva etapa, las palabras de Regal sirven como recordatorio de que la esencia del wrestling no está en el calzado, sino en la credibilidad que se transmite cuando suena la campana.