Sebastián Martínez - 28/08/2026
Matt Hardy considera que AEW tiene un problema con el uso excesivo del no-selling, la práctica de restar importancia al impacto de un golpe o continuar como si una maniobra devastadora no hubiera causado daño. El veterano luchador no ha limitado sus críticas a un nombre concreto y mencionó a The Young Bucks, Will Ospreay y Swerve Strickland como ejemplos de intérpretes que, en determinados momentos, llevan ese recurso más allá de lo que considera efectivo. Hardy no rechaza la lucha rápida y atlética que caracteriza a buena parte del estilo de AEW, pero cree que la credibilidad de los combates puede resentirse cuando las consecuencias de los movimientos desaparecen por completo.
Durante su podcast The Extreme Life of Matt Hardy, Hardy fue preguntado por una secuencia protagonizada por The Young Bucks en All In que había circulado ampliamente en redes sociales. El luchador explicó que los hermanos Jackson fueron de los primeros en popularizar dentro de su entorno una manera distinta de trabajar, basada en levantarse rápidamente o ignorar determinados impactos. A su juicio, el recurso puede funcionar si se utiliza de forma puntual, pero pierde fuerza cuando se convierte en una constante durante los combates.
“Hay mucho de eso en AEW, como ocurre en general. The Young Bucks fueron un par de luchadores que empezaron a trabajar con un estilo diferente: recibes algo y no lo vendes, o haces cualquier otra cosa. Creo que está bien con moderación, pero a veces en AEW ocurre demasiado. Entonces también ves a Ospreay hacerlo, a veces a Swerve y a otros luchadores. Forma parte del estilo, pero en ocasiones es excesivo”, señaló Hardy. Su crítica, por tanto, no se dirige exclusivamente a una pareja, sino a una tendencia que considera cada vez más habitual en la empresa.
Hardy aclaró que el no-selling no es una novedad ni algo que deba desaparecer de la lucha libre profesional. A lo largo de la historia, algunos personajes y equipos han utilizado esa actitud para parecer especialmente resistentes y conectar con el público. El problema aparece, según explicó, cuando un luchador recibe una maniobra presentada como decisiva y, prácticamente de inmediato, actúa como si no hubiera ocurrido nada.
Como ejemplo, recordó una secuencia de All In en la que uno de los Young Bucks recibió un 450 Splash, rodó sobre la lona y poco después se incorporó para ejecutar un superkick. “A veces no se trata de vender cuando alguien recibe un movimiento enorme y no queda afectado en absoluto. No tiene ningún efecto sobre él. Eso es lo que quiero decir. Alguien hizo un 450, el luchador cayó, recibió otro 450 y después se levantó para aplicar un superkick casi inmediatamente. Vi que mucha gente criticó esa situación”, explicó.
El antiguo campeón por parejas reconoció que las luchas con muchos participantes obligan a mantener un ritmo elevado y pueden dificultar que cada movimiento tenga una reacción prolongada. Aun así, puso a Will Ospreay como el ejemplo más claro de su crítica general. Hardy disfruta de su trabajo, pero considera que el británico encadena tanta acción y movimiento que, en ocasiones, la venta de los golpes queda relegada a un segundo plano. “Ospreay también es así. Es un luchador que va, va, va y va, y muchas veces hay más acción y movimiento que venta. Al final, es lo que hay”, comentó.