Sebastián Martínez - 09/10/2026
John Cena ha reflexionado sobre la complicada relación que Hulk Hogan y Ric Flair mantuvieron con sus personajes a lo largo de sus carreras en el wrestling profesional. El 17 veces campeón mundial de WWE considera que ambos llegaron a identificarse tanto con sus identidades sobre el cuadrilátero que terminaron perdiendo parte de la separación entre su vida personal y su faceta pública.
Durante una reciente entrevista en el podcast What Now with Trevor Noah, Cena analizó cómo funcionaba la industria durante los años de mayor popularidad de Hogan y Flair, señalando que las exigencias del negocio y la necesidad de mantener la ilusión de que el wrestling era real influyeron profundamente en sus personalidades.
John Cena analiza la relación de Hulk Hogan y Ric Flair con sus personajes
Durante la conversación, Trevor Noah preguntó a John Cena si figuras como Hulk Hogan y Ric Flair habían cambiado con el paso de los años o si, por el contrario, el público había terminado interpretando equivocadamente sus personalidades.
Cena rechazó que existiera una respuesta sencilla y explicó que es necesario comprender el contexto histórico en el que ambos desarrollaron sus carreras.
Creo que es más complejo que eso. Eran artistas de una época en la que el wrestling se vendía como si fuera real, como si fueran combates auténticos. Por eso, las personas que interpretaban esos personajes tenían mucho menos tiempo para alejarse de ellos.
El excampeón mundial recordó que durante buena parte del siglo XX los luchadores debían proteger el kayfabe, el concepto utilizado en el wrestling para mantener la apariencia de que las rivalidades y los personajes eran reales.
Esta necesidad de permanecer constantemente dentro del personaje podía dificultar la separación entre el luchador y la persona que había detrás, especialmente cuando se trataba de grandes estrellas reconocidas por millones de aficionados.
Las exigencias de WWE durante los años ochenta
Cena también recordó las duras condiciones de trabajo que afrontaban los luchadores durante la expansión nacional e internacional de WWE bajo la dirección de Vince McMahon en los años ochenta.
Según explicó, las estrellas de aquella época tenían que afrontar calendarios extremadamente exigentes, con muy pocos días de descanso y una actividad promocional prácticamente constante.
Hay que recordar que, durante la globalización del wrestling, cuando Vince McMahon tomó el control a principios de los ochenta, el calendario era agotador. Hablo de 30 días trabajando y siete de descanso. Treinta días trabajando, siete de descanso o incluso menos.
El luchador añadió que las obligaciones profesionales no terminaban cuando finalizaba un espectáculo. Los protagonistas también debían promocionarse y mantener sus personajes ante el público.
Además, tenías que encargarte de tu propia promoción. Así que pasabas más tiempo siendo una propiedad intelectual que siendo un ser humano.
Para Cena, esa exposición constante explica por qué algunas de las mayores leyendas del wrestling terminaron fusionando sus identidades personales con sus personajes.
«Richard Fliehr está muerto, yo soy Ric Flair»
John Cena utilizó los casos concretos de Ric Flair y Hulk Hogan para ilustrar su argumento. Ambos se convirtieron en iconos internacionales gracias a personajes que trascendieron los cuadriláteros y terminaron formando parte de la cultura popular.
En el caso de Flair, Cena recordó unas declaraciones del propio luchador en un documental sobre su vida, en las que reconocía hasta qué punto había asumido su identidad profesional.
Por eso, cuando hablas con Ric Flair, a quien quiero y respeto, incluso en su documental dice: 'Richard Fliehr está muerto. Yo soy Ric Flair'. Y con Hogan ocurrió algo parecido. Terry Bollea desapareció hace mucho tiempo. Ahora es Hulk.
Cena considera que esa transformación no fue necesariamente una decisión consciente de los luchadores, sino una consecuencia del entorno en el que trabajaban.
Durante décadas, tanto Hogan como Flair tuvieron que convencer a los fans de que sus personajes eran auténticos. Mantener esa imagen resultaba fundamental para atraer espectadores a los recintos y sostener el interés por sus rivalidades.
Cuando se supone que todo es real, tienes a estos tipos intentando convencer a los aficionados de que compren una entrada para verlos. Asumen ese papel y después resulta muy difícil apagar el interruptor.
Sus palabras ofrecen una explicación sobre la dificultad de separar la vida privada de la identidad pública, aunque no constituyen una justificación de las polémicas personales que han rodeado a ambas leyendas.
John Cena defiende que el wrestling es entretenimiento
La conversación también abordó la evolución del wrestling y el momento en el que la industria comenzó a reconocer abiertamente su naturaleza como espectáculo.
John Cena considera que presentar el wrestling exclusivamente como un deporte competitivo, sin reconocer sus elementos de entretenimiento, no sería una descripción honesta de la actividad.
Sin embargo, destacó que el reconocimiento de su naturaleza predeterminada no ha reducido necesariamente la pasión de los aficionados.
El público siempre ha sido apasionado, tanto cuando pensaba que todo era real como ahora que sabe que está asistiendo a un espectáculo. El wrestling siempre se ha grabado, producido y consumido de una manera en la que el público es tan importante como el propio luchador, tanto si eres consciente de ello como si no.
Cena comparó la participación de los aficionados del wrestling con la atmósfera que se vive en los estadios de fútbol europeos, donde los cánticos y las reacciones de las gradas forman parte fundamental de la experiencia.
En su opinión, la conexión emocional entre los luchadores y los espectadores es uno de los elementos que distinguen al wrestling de otras formas de entretenimiento.
La importancia del público en el wrestling profesional
Para concluir su reflexión, Cena destacó que las reacciones de los aficionados son fundamentales para el desarrollo de un espectáculo de wrestling.
Los cánticos, abucheos y ovaciones permiten que los combates adquieran una dimensión diferente, reforzando las historias que se desarrollan sobre el cuadrilátero.
Queremos que sigan haciendo todo el ruido posible, porque si actuamos ante un silencio apático, en realidad solo somos dos tipos en ropa interior haciendo acrobacias.
Con estas declaraciones, John Cena puso en perspectiva la evolución de la industria desde los tiempos de Hulk Hogan y Ric Flair hasta la actualidad, destacando cómo las condiciones laborales, la protección de los personajes y la relación con el público han condicionado la vida de varias generaciones de luchadores.
Su reflexión también subraya una de las grandes diferencias entre épocas: mientras las estrellas del pasado debían proteger constantemente la identidad de sus personajes, los luchadores actuales disponen de una mayor libertad para mostrar públicamente la persona que existe detrás de ellos.