Esta mañana, Korakuen Hall ha sido testigo de una velada cargada de emociones cuando Mina Shirakawa ha puesto fin oficialmente a su paso por STARDOM. La excampeona Wonder of Stardom disputó su último combate en la compañía frente a su histórica rival Maika, en una lucha que no se midió por el resultado, sino por lo que significaba para ambas sobre el cuadrilátero.
Shirakawa cayó derrotada tras recibir un brutal Michinoku Driver II con candado al brazo, pero eso fue lo de menos. Desde antes del primer toque de campana, el ambiente ya anunciaba algo especial: Himeka, también excompañera y rival, apareció por sorpresa para entregarle unas flores a Mina para unirse a la mesa de comentarios, completando el círculo emocional de una historia que comenzó en 2020 y que terminó con aplausos, lágrimas y respeto.
La entrada de Shirakawa entre el público fue una declaración en sí misma. Ella ya no era solo una luchadora de STARDOM, era un símbolo de evolución, de entrega y transformación. Desde sus inicios en Cosmic Angels, sus intensas rivalidades con Maika y Himeka, hasta su alianza en Empress Nexus Venus, Shirakawa construyó una historia llena de evolución y emociones.
Shirakawa deja STARDOM con un legado concreto: campeona Wonder of Stardom, dos veces Artist of Stardom, campeona en pareja de las Goddesses of Stardom, y sobre todo, una luchadora que ganó su lugar no solo por títulos, sino por su carácter.
Con su contrato finalizado el 31 de marzo, todas las señales apuntan a un nuevo destino: All Elite Wrestling. Aunque aún no se ha hecho oficial, el salto parece inminente, y representa un giro enorme para su carrera, ahora con proyección internacional.