WWE LFG vivió su momento más salvaje hasta ahora durante el segundo episodio de esta semana, cuando Shiloh Hill perdió el control del combate y mordió la oreja de Elijah Holyfield a mitad de la lucha. La escena causó un impacto inmediato tanto entre los presentes como en redes sociales, reviviendo recuerdos del infame combate de 1997 entre Mike Tyson y Evander Holyfield.
Lo que parecía ser un choque físico y tenso entre dos competidores hambrientos por destacar, se convirtió en una de las secuencias más comentadas del show. En lugar de buscar una sumisión o una cobertura limpia, Hill optó por clavarle los dientes en la oreja a su rival, un gesto que dejó anonadados a los jueces y a los fans.
Una de las reacciones más inmediatas fue la de Mickie James, miembro del jurado y parte del equipo de entrenadoras, quien al ver la mordida no pudo evitar soltar un “¡Lo ha hecho!” entre mezcla de incredulidad y disgusto.
El momento no fue gratuito: Elijah Holyfield es, nada más y nada menos, el hijo del boxeador Evander Holyfield, víctima original del famoso ataque de Tyson en 1997 que lo dejó parcialmente mutilado y a Tyson suspendido por un año. Aunque lo ocurrido en LFG no tuvo consecuencias médicas graves, el eco simbólico fue inmediato. A diferencia de aquella noche en Las Vegas, esta vez la mordida fue parte de una historia dentro del programa, pero no por ello menos polémica.
El segmento fue el punto álgido de un episodio que ya había eliminado a cuatro competidoras (entre ellas Sirena Linton y Bayley Humphrey) y que mantiene en vilo a los fans sobre qué ocurrirá con Hill. Las eliminaciones masculinas aún no se han revelado, pero el debate está abierto.